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¿Donde están?

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            Como hemos mencionado antes, las esferas se encuentran principalmente en el Delta del Diquís (su patria natal) caracterizándose por poseer las de mayor tamaño. A partir de este punto, los misteriosos monolitos se extienden en un basto circuito en torno al Delta.  

  Más allá de éste perímetro, o epicentro de las esferas, se han encontrado ejemplos en las llanuras atlánticas, Panamá y la Isla del Caño, ubicada a unos 17 Km . mar adentro de la boca del Río Sierpe.  

  El mecanismo utilizado, en épocas lejanas, para trasladar tan pesados monumentos hasta la mencionada isla, aun intriga a los estudiosos.  

            Hasta el año 2000 se han reportado 34 sitios arqueológicos con esferas de piedra en Costa Rica. De estos 30 se ubican en el Pacifico Sur, principalmente en el cantón de Osa, provincia de Puntarenas. Zona perteneciente en términos arqueológicos a la región Gran Carriquí, sub-región Diquís.  

            El sitio más separado hacia el sur se registra en Panamá cerca de la frontera política con nuestro país.   

            El más distante hacia el norte fue descubierto en el Valle de la Estrella , esto es cruzando el límite de aguas de la alta cordillera de Talamanca hacia la vertiente atlántica.  

            Las esferas mas antiguas fueron halladas en el poblado de Bolas, (Buenos Aires de Osa) San Vito (Coto Brus) en dos sitios en Golfito y la desembocadura del Río Coto-Colorado.  

            Los científicos se han valido para fechar su antigüedad, de la cerámica prehispánica y otros artefactos y ecofactos encontrados en la zona de su hallazgo (contexto).            

            Las esferas de piedra por si mismas no pueden ser datadas. En el artículo titulado “¿Cuándo fueron hechas? Analizaremos esta problemática.            

            En 1948, Samuel Lothrop estimó que había por lo menos 300 esferas, únicamente en las zonas inspeccionadas por él mismo con el propósito, de encontrar el mejor lugar para establecer su investigación. La tardía publicación de su trabajo (1963) dio registro de unas 186 esferas. Prácticamente todas las esferas estimadas por Lothrop, han sido separadas de sus parajes prehispánicos originales.            

El exilio

            El lastimoso desarraigo de las esferas se promovió metódicamente desde su descubrimiento en1939.  

            Las familias de abolengo, máxime las hacendadas en el valle central, empezaron a utilizar estas esculturas como ornamentos del césped.  

            Para los años 60 constituían una especie de moda entre las alcurnias, un emblema de poder económico y social. Fueron pocas las mansiones que no exhibían uno de estos monumentos en sus hermosos jardines.  

            Las primeras esferas cautivas, abandonaron su nación encadenadas sobre carretas de ferrocarril, luego se contrató maquinaria agrícola, especialmente adaptada para su transporte.  

            Por eso no es raro ver esferas monumentales decorando los frontones, de empresas dedicadas a importar maquinaria pesada. Tal es el caso de Matra en Escazú quien posee tres bellísimos ejemplares y Agromec en La Uruca. Sin contar las muchas existentes en manos particulares.  

            Hoy podemos verlas, desarraigadas, solitarias y melancólicas esparcidas por todo el país y fuera de él.  

Símbolos gubernamentales

            El gobierno no se quedó atrás y decoró muchas de las instituciones públicas con ellas.

            Podemos admirar algunas en: La facultad de agronomía de la Universidad de Costa Rica, El edificio de la Corte Suprema de Justicia, el Parque de la Merced , el Aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia Guanacaste (alejada por cientos de kilómetros de su contexto), el Museo del Niño, la Caja Costarricense de Seguro Social (esta afortunada esfera fue repatriada en 1999, hoy se ubica en las afueras del edificio municipal de Ciudad Cortéz, en Osa) y no podemos dejar de mencionar la hermosa colección que exhibe el Museo Nacional en San José. Muchas de las expuestas allí fueron cargamentos decomisados, que saldrían del país para ser vendidas en Europa. Lamentablemente no pocos contrabandos han burlado los controles.  

            Cuando entramos al Museo Nacional, nos recibe de frente una antigua esfera monumental, ésta, con todo y su pedestal fue confiscada al narco traficante mexicano Caro Quintero.            

Políticos bondadosos

            El gobierno también obsequió muestras impresionantes de ellas a otros países.

            Se de por lo menos tres exhibidas al público en los Estados Unidos. Una está en el Museo de la Sociedad Geográfica en Washington. La embajada de Costa Rica en esa misma ciudad posee un ejemplar, otra portentosa muestra se aburre injertada en un patio del museo Peabody de Arqueología y Etnografía, en la universidad de Harvard, situada en Cambridge, Massachusetts.            

Esferas registradas

            El pobre computo oficial de esferas, registrado hasta el 2001 por el Museo Nacional de Costa Rica, apenas supera las 176 unidades.

            Todo parece indicar que se le ha dado prioridad de registro a las más grandes. Sin embargo debemos ser pacientes, recordemos que fue hasta la década de los 80 cuando recién esta institución gubernamental inicio su “Estudio de Protección y Valoración de las Esferas de Piedra”. Sin lugar a dudas pronto se registraran muchas más.  

Repatriación

  El día lunes 18 de octubre de 1999 es fecha célebre para las esferas de piedra del Diquís.  

  Según la directora del Museo Nacional de aquel entonces, la señora Melania Ortiz, fueron removidas de sus contextos precolombinos cerca de 500 esferas monumentales desde su descubrimiento.  

   El regreso de ocho ejemplares a su patria natal es apenas un acto simbólico pero de gran trascendencia.           

            Se pretende con él instar a las instituciones públicas y coleccionistas privados, que aun retienen estos tesoros arqueológicos y patrimoniales, se unan a la iniciativa.

            La idea es crear en el Delta del Diquís “El Parque Temático de las Esferas” del cual hablaremos más adelante.  

            De las ocho afortunadas reliquias regresadas a casa, dos fueron liberadas de su largo cautiverio en los patios capitalinos del Museo Nacional, otras dos dejaron los jardines de la casa de doña Estrella y don Rodrigo Carazo en Escazú. De seis exiliadas hace más de veinte cinco años a las frías alturas del Bosque de la Hoja en San Rafael de Heredia. Tres volvieron a sentir el cálido sol de Palmar. Por un cuarto de siglo don Alonso Jiménez las resguardó en su finca. Al desprenderse de ellas, este noble anciano dijo con notoria melancolía: “Quienes tenemos en posesión esferas precolombinas, debemos reconocer que únicamente hemos sido sus cuidadores temporales… ha llegado el momento de regresarlas a sus verdaderas tierras, no dudo que allí serán bien cuidadas. Quedan tres en mi finca, ellas me acompañaran hasta el día de mi muerte, luego es mi voluntad que sean regresadas a Osa”  

La última de las ocho recuperadas, mide casi dos metros de diámetro, dentro del cual contiene cerca de doce toneladas de granito sólido. Ésta inmensa bola exhibía su rotunda esfericidad en el edificio de la Caja Costarricense del Seguro Social, en San José.

Se requirió de un operativo nocturno, maquinaria pesada y muchos trabajadores para bajarla de su pedestal urbano.  

El recibimiento

            Como si se tratara de héroes de guerra recién liberados de ingratas prisiones, las reliquias fueron recibidas en medio de grandes celebraciones por los vecinos del cantón de Osa, provenientes de los distritos de Palmar Sur, Palmar Norte, Ciudad Cortéz y Sierpe, amen de muchas otras personas que llegaron de Golfito, Buenos Aires, Coto Brus, Pérez Zeledón, Drake y Corcovado para rendir homenaje a sus titanes.  

            Las fiestas de bienvenida iniciaron desde tempranas horas. En medio de las celebraciones se hizo remembranza de los actos valientes protagonizados por estudiantes y vecinos del cantón, cuando hace veinte años bloquearon carreteras, para impedir la salida de varias esferas monumentales que habían sido saqueadas de las inmediaciones del actual aeropuerto. Al verlas montadas en un “lowboy” (carreta baja, remolcada por un cabezal) los estudiantes y vecinos no lo pensaron dos veces y salieron a las calles impidiendo su salida. Dos de estas esferas gigantes son resguardadas hasta la fecha en el liceo de Palmar Norte.  

            Las gentes de Osa poseen gran conciencia de sus tesoros patrimoniales. Es hora que dicho cantón se consolide como lo que es: un verdadero cantón arqueológico.  

            Es curioso… desde el inició de la campaña de repatriación, promovida por el Museo Nacional, el paisaje urbano viene mostrando cada vez menos esferas monumentales antiguas. No porque las manos privadas estén devolviendo el patrimonio nacional que detentan, ¡no!, más bien parece ser el resultado de una estrategia avara, y las esferas están siendo escondidas de semejante cruzada.  

            Desde el 18 de octubre del 1999, hasta el 12 de junio de 2004 (fecha en que escribo estas notas) no se ha deportado una sola esfera más. Ojala la noble iniciativa de hace cinco años, no caiga en la lista de las buenas intenciones olvidadas.

 

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 © Alberto Sibaja Álvarez. San José, Costa Rica ® Siböwak

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