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¿Qué representan?

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            De todas las preguntas que giran en torno a las asombrosas esferas de piedra, la interrogante: ¿Por qué fueron hechas? es la más nebulosa.  

            Las exploraciones concretadas hasta la fecha, nos permiten avizorar algunas ancestrales maneras en el uso de las esferas monumentales. Sin embargo la comprensión de su primigenio significado, sólo será posible en la medida en que avancen las investigaciones.  

            En el transcurso de las páginas anteriores hemos conocido: cuándo, cómo y las circunstancias bajo las cuales fueron descubiertas las esferas. Sabemos donde están, que tamaños y pesos tienen y las principales cualidades que las hacen tan especiales.

            Tenemos una idea del periodo en el tiempo de su realización.            

Nos acercamos a la manera y técnicas de su manufactura y transporte.

            Hemos generalizado conceptos acerca de la cultura amerindia responsable de su creación, etc. Pero para comprender la trascendencia profunda del significado de las esferas de piedra, serán necesarias más y mucho más profundas exploraciones referentes a esa maravillosa cultura. De otra forma jamás conoceremos el propósito original de las esferas.  

El trabajo colectivo como base de comprensión

            En el fondo lo que distingue universalmente a los “Dikís” no son las esferas pétreas, que hicieron con tan sorprendente maestría, sino cómo, bajo cuál atmósfera social y con qué instrumentos de trabajo las lograron.  

Los expertos deberán avocarse a una disertación profunda de los procesos de trabajo involucrados en la manufactura de las esferas.

Sin lugar a dudas el razonamiento metódico de cada una de las fases empleadas antaño para la culminación de la esfera, será fundamental no solo para acercarnos a la concepción original de su significado, sino además se ampliaran con él las respuestas referentes al quién, cuándo, cómo y por qué, de estos monolitos.  

            Los “Dikís” dispusieron por más de un milenio los recursos materiales, la fuerza laboral y el tiempo para crear sus característicos monumentos.  

            Esto nos indica con claridad que la realización de esferas no fue de ninguna manera un hecho aislado, ni mucho menos un acontecimiento individual.  

            Por todo lo alto se puede ver en la manifestación escultórica de los “Dikís”, una importante tarea colectiva que abarcó distintos grados de especialización y participación popular.  

Intérprete de las esferas

            Debemos a la arqueóloga Quintanilla, las primeras reflexiones de significado social. En su examen “El proceso de producción de las esferas de piedra de origen precolombino de Costa Rica” nos insta a ver en las esferas el resultado de una productiva actividad económica y social de los grupos amerindios que las gestaron.  Señalando los procesos de trabajo, la intencionalidad, la comunicación social, entre otras reflexiones, como fundamentales para entender dicha sociedad y su obra.  

Intencionalidad

            La creación de esferas no fue de ninguna manera un efecto casual. Las múltiples etapas de su trabajo culminaron con un resultado previamente pensado.

            No existen ensayos de esferas, bolas imperfectas, remedos de esfericidad ni tanteos de redondez. Desde la creación de las primeras  hasta la desaparición de los “Dikís” las esculturas redondas sorprenden por su alta perfección esférica.  

            Esto denota una decidida intencionalidad y la aplicación organizada de una ingente fuerza de trabajo. La cual no pudo haber sido ejecutada por una horda de bárbaros primitivos, cuya única razón de ser fuera la de matarse entre si, arrancar corazones para ofrenda de sus sangrientos dioses, y coleccionar cabezas como trofeos de guerra. Sino más bien es, a todas luces, la realización de una desarrollada sociedad amerindia donde la intencionalidad del proceso laboral, fue dirigida a la conceptualización de la forma que se esperaba obtener.  

            La representación esférica y su consumo (en el plano ideológico) fueron evidentemente de gran importancia y significado para los “Dikís” quienes las produjeron y distribuyeron a lo largo de todo un milenio sin cambios en el resultado final.  

Producción de esferas como actividad económica

            La gran cantidad de esculturas esféricas encontradas en el Delta, denotan un escalonado proceso de trabajo y por tanto, se refleja en ellas una intensa actividad económica.

            Entenderemos por economía al ciclo espacio-temporal en el cual la sociedad amerindia de los “Dikís” realizó una transformación intencionada de la materia por medio de la aplicación de energía laboral. Incluyendo en este concepto a la agricultura, caza, pesca, preparación de alimentos, construcción de asentamientos, caminos etc. hasta la talla de una escultura.  

            Energía, materia e intencionalidad son los dispositivos vitales para advertir cualquier acción económica, y estos factores estuvieron presentes en la cultura de los “Dikís” por ello se asevera que la producción de esferas fue una actividad económica de alto uso y consumo social.

            A partir de esta perspectiva se podrá avanzar en la comprensión de la cultura artífice de las esferas y de la finalidad asignada a estas, así como el manejo de la estructura ideológica por parte de la élite de poder que gobernó a este grupo amerindio, quienes a través de tan exclusiva expresión artística apelaron al lenguaje figurativo de sus esculturas como un medio de propagación de ideas y señorío social.  

Un medio de comunicación social

            En las tres regiones geográfico-culturales del continente americano: Mesoamérica, Región intermedia y la zona andina o incaica, la escultura monumental constituyó para las civilizaciones amerindias, uno de los más importantes medios de comunicación social y difusión de ideas.  

            Estos grupos humanos modelaron en la piedra sus concepciones míticas, religiosas, políticas y artísticas, con las que lograban consolidar y justificar su etnia.  

            En el pacifico sur de Costa Rica, la representación de un concepto absolutamente abstracto (esfera) se conservó y coexistió con esculturas de jaguares, tapires, lagartos, hombres y mujeres, amén de un sinfín de modelos naturales.  

            Las esferas se exhibieron junto a estas otras manifestaciones culturales de los “Dikís”, en áreas abiertas y públicas, configurando una escenografía impresionante y arrobadora.  

            Las esferas de piedra del Delta, junto a las cabezas olmecas, las estelas mayas, los inmensos Moais de Pascua, las esculturas aztecas e incaicas, son algunos de muchos ejemplos de monumentos escultóricos de los pueblos prehispánicos.  

            La mayoría de estas impresionantes muestras culturales han sido desarraigadas de sus argumentos originales. Exceptuando a los monumentos gigantescos, los demás han ido a parar a las vitrinas de los museos del mundo, desde donde se han estudiado.  

            Fuera de su contexto cultural las piezas se analizan partiendo de las crónicas de conquista, relatos de colonizadores y misioneros, o bien por datos obtenidos de etnógrafos, viajeros, cazadores y aventureros quienes por azar o destino se han tropezado con antiguas reliquias.  

            Las interpretaciones dadas por estos métodos de estudio no siempre son exactas, pero generalmente complacen las expectativas de investigadores y curiosos.  

Complicaciones en la interpretación

            En el caso de las esferas del Diquís, el asunto se complica un poco más debido a la ausencia absoluta de referencias en las crónicas de conquista, cuentos de colonos y registros de misioneros, e inclusive en las metodologías disponibles para abordarlas.  

            Ningún hombre blanco desde el traumático contacto español hasta el siglo XX había tenido contacto con estos monumentos esféricos. Posteriormente los etnógrafos no lograron obtener de los pueblos amerindios sobrevivientes, ninguna referencia, en sus mitos y tradiciones orales, acerca de las esferas. El simbolismo de esta particular representación cultural permanecía en el misterio.  

Trabajos de campo

            Dichas limitaciones exigían la excavación inmediata de las zonas de hallazgo para determinar la organización social y las formas de expresión religiosa de sus hacedores. Pero cuando este tipo de trabajos iniciaron, ya el daño provocado por la agricultura extensiva de la transnacional y la ambición de los huaqueros, habían ocasionado perjuicios irreparables a los sitios arqueológicos.  

            Con todos estos elementos en contra, se lograron recabar valiosos indicios en donde se encontraron:  

            A) Esferas asociadas a yacimientos que poseían los basamentos de una arquitectura monumental, tales como: montículos ovalados, circulares o rectangulares, construidos mediante rellenos artificiales, soportados con muros de cantos rodados) así como amplias zonas de uso público (plazas, caminos empedrados).  

            B) Esferas asociadas a yacimientos, donde no se observan estructuras arquitectónicas y que parecen haberse ubicado en relación con la demarcación de territorio o con la indicación de un espacio de significado social (conmemorativo, marcador, etc.).  

            C) Esferas asociadas a zonas de taller.  

            D) Esferas asociadas a contextos funerarios.  

Esferas públicas

            La primera revelación dada por las excavaciones, fue el hecho de encontrar la gran mayoría de las esferas asociadas a construcciones habitacionales y de uso ceremonial. Posicionadas en amplias plazas de libre acceso público. De aquí se infiere: Las esferas fueron hechas por el pueblo y para el uso y consumo popular, auspiciadas por el grupo selecto de los gobernantes y ordenadas por los sacerdotes.  

            Se descubrieron asentamientos con muchas esferas, otros con unas pocas y algunas aldeas solo poseían una.  

            Se sugiere que la población de los sitios con mayor cantidad de esferas fue más trabajadora, o bien los factores sociales, económicos, políticos y religiosos de esos asentamientos, recalcaban su prominencia con más signos de poder y rango.  

            Entorno a ellas se realizaron ceremonias, danzas y cantos, cuya ritualística se ha perdido en la profunda cavidad de todas las edades. Quizá estos rituales estuvieron relacionados con la fecundidad de la tierra, el océano y las mujeres (eterno femenino).   

            Tal vez con el sol, la luna o la orquestación de astros propicios, que señalaron las mejores épocas para la siembra y la cosecha, la caza y la pesca, el nacimiento y la muerte. Jamás lo sabremos con certeza.  

            La colocación de esferas monumentales en lugares ampliamente visibles, sin restricción evidente al acceso popular y muchas veces en forma de racimos formando figuras geométricas, ha llamado la atención de los investigadores, más aún cuando estos conjuntos de esferas se han encontrado integrando líneas, orientadas con cálculos de gran precisión, en direcciones Norte-Sur, Este-Oeste.   

            Esto ha llevado a pensar en un posible uso astronómico de los monumentos, una especie de reproducción de constelaciones o bien como jardines astronómicos. Pero estas ideas no pueden ser ratificadas del todo, debido a la remoción de las esferas, por ello una de las prioridades del “Parque Temático de las Esferas” es el de reubicarlas en su alineamientos originales para iniciar estudios tentativos en esta dirección.  

Esferas territoriales y conmemorativas

            A los monumentos esféricos aislados significativamente de pretéritos asentamientos urbanos, se les ha considerado como señales de antiguos límites territoriales. A su vez otras esferas sitiadas fuera del eje central, (mega sitio Palmar-Sierpe) sugieren por su ubicación estratégica cumplir con una función conmemorativa. Alguna importante batalla, el nacimiento de una reina, sus nupcias o su deceso, etc.            

La esfera del silencio

            Su ubicación –sobre una loma- y gran tamaño -2.57 metros de diámetro- sugieren un significado muy especial del punto donde se encuentra. Quizá fue trasladada hasta allí con fines conmemorativos o simbólicos. Es evidente la sobrehumana inversión de trabajo requerida para fabricar y trasladar, hasta esa imposible ubicación topográfica, semejante monolito esférico.  

Esferas de taller

            La cercanía a las canteras, un bajo grado de pulimento y el descubrimiento de esferas colocadas sobre montículos con basamentos arquitectónicos, esto es: estaban bajo techo, dentro de una edificación y por tanto aisladas de la mirada popular, hace sospechar que algunas esferas permanecieron hasta el momento de su hallazgo, en zonas asociadas a talleres de acabado final.    

Esferas funerarias

            Hasta la fecha se ha reportado un único caso en donde las esferas están asociadas a un contexto funerario. No se encontraron ubicadas encima de las tumbas, esto les daría el grado de: individuales mausoleos fúnebres, sino más bien su posición delimitaba el panteón. Esto a su vez reafirma la idea de que la posesión de las esferas fue colectiva y no individual.  

¿Por qué es tan importante su emplazamiento original?

            El establecimiento de conjuntos de esferas conformando diseños geométricos, el gran tamaño de algunas, aunada a la construcción de plazas y lugares abiertos, las relacionan indiscutiblemente con espacios sagrados y centros públicos.  

            La evidencia explorada por Lothrop y Stone, de que las esferas originalmente fueron alineadas en posiciones astronómicas significantes, es limitada pero intrigante por demás.  

            Por fortuna se conservan los planos de aquellos primeros exploradores, los cuales grafican algunas de estas alineaciones originales.  

            Pero los actuales investigadores, al analizar esta información no han podido obtener ninguna constante en las orientaciones registradas; sus posiciones; ni en el tamaño relativo de las esferas alineadas. A menudo grandes esferas estaban acompañadas por otras más pequeñas.  

            Se sabe en cambio que las esferas fueron alineadas en la cúspide o bajo montículos, y que la mayoría de las veces estuvieron acompañadas por grandes estatuas, determinando de esta manera un espacio ceremonial dentro de un sector residencial.  

            Como hemos mencionado las ubicaciones originales de las esferas se han perdido. Aproximadamente 300 esferas monumentales se registraron en las primeras zonas de estudio, en la década de los años 1940. Los huaqueros y traficantes de tesoros arqueológicos, saquearon posteriormente muchas más, de las cuales no queda el menor registro.  

            Se considera que más de un 90% de los monolitos esféricos han sido removidos de sus espacios originales.  

            Conservamos la esperanza de que en el futuro, las nuevas tecnologías como el radar tierra-penetrante, pueda revelar la existencia de esferas, aun enterradas “in situ” en las capas de aluvión fino.  

Las esferas no pueden ser entendidas como objetos aislados.

            Tratar de comprender el significado de una esfera de piedra posada, en el hermoso jardín de alguna mansión de lujo en el valle central de Costa Rica, o bien exhibiéndose en el frontón de cualquier edificio de gobierno, o inclusive en la sala documentada de un museo, podría llevarnos a entender alguna faceta de la cultura que la desarraigó de su ambiente original, pero no obtendremos ni una pista sólida del porque de su existencia.  

            Para emprender serios estudios acerca del significado de las esferas, es indispensable reinsertarlas dentro de su contexto prehispánico original, donde los aspectos ideológicos ocuparon un papel esencial.  

            Los “Dikís” adornaron la arquitectura de sus “aldeas” con una rica producción de objetos, utilizados como símbolos públicos. Las grandes estatuas de base de espiga y las esferas de piedra fueron elementos centrales en el manejo de imágenes y emblemas colectivos.  

            La producción en el Delta del Diquís de objetos de alto contenido alegórico, forjaron el imaginario colectivo del pueblo y con ello los elementos inconfundibles de su identidad local.  

            Esta clara identidad étnica fue estratégica para el grupo dominante, pues con ella lograron la cohesión social de otros clanes y tribus a su señorío, ganando con ello: territorios, tributos y fuerza laboral.  

            Sacerdotes y reyes “Dikís” comprendieron el poder de la dominación ideológica basada en el manejo y la fuerza de la imágenes. La figura geométrica más perfecta que puede concebir el ser humano, no es el triangulo ni el cuadrado, ni ninguno de sus derrames geométricos, sino la esfera.  

Una abstracción

            A nivel estilístico las esferas de piedra exponen una ruptura con las representaciones típicas de la estatuaria, metalurgia y cerámica precolombina de toda América. Esta ruptura se manifiesta en el marcado interés por representar en la piedra y de manera monumental, un concepto abstracto (la esfericidad).  

            Las formas artísticas en otras manifestaciones culturales amerindias, giran en torno al mundo natural, con modelos animales, vegetales o humanos, expresados casi siempre con exquisita estilización.  

            Las esferas de los “Dikís” quebrantan los paradigmas tradicionales y se avocan a incorporar una abstracción no presente en el mundo natural. 

Sus resultados reflejan una alta elaboración conceptual de la tan abstracta idea de esfericidad. 

Opiniones de significado

            Expertos, profesionales en diversos ramos, investigadores de misterios, místicos, esotéricos, profanadores de tumbas, científicos, amas de casa, y el pueblo en general han opinado acerca del significado de las esferas.

            Transcribo algunos de esos criterios de manera aleatoria y sin especificar la fuente. Dejo a juicio del lector la validación o rechazo de tales opiniones y no dudo que algunas le harán reflexionar.

            Los criterios expresados no necesariamente son excluyentes unos de otros. Algunos plantean ideas que pueden ser correlacionadas con otras opiniones, otras sencillamente no calzan en ninguna parte.  

  • Símbolos de poder y rango de una desarrollada sociedad cacical, mediante los cuales instituyó y dio expansión a sus dominios.
  • Precisos alineamientos de esferas en dirección al norte magnético del planeta indican un posible uso de compases magnéticos.
  • Fueron el símbolo de la madre tierra y representaron el eterno femenino. En torno a ellas se realizaron mágicos rituales colectivos de fecundidad y ofrenda.
  • La forma esférica nació de la necesidad de mover objetos pesados. Después de todo, las esferas ruedan en todas las direcciones con resistencia mínima. Luego el diámetro de las bolas de piedra creció como concepto artístico o religioso y terminaron transportando gigantescas esferas sobre el lomo de las más pequeñas.
  • Fabricar una esfera involucró procesos altamente ritualisticos, de connotaciones, mágicas, místicas y religiosas. El profundo significado de las esferas estuvo en hacerlas, el producto final no fue más importante que su elaboración. Por tanto las esferas son el producto residual de un objetivo mayor.
  • Fueron dispositivos navegacionales que señalaron hitos específicos como Stonehenge, las pirámides de Egipto, la Isla de Pascua etc.

 

  • La esfera es el emblema del ser más allá de la nada.
  • No se puede hablar de un significado único del las esferas, se fabricaron de manera constante por un periodo de mil años, es lógico pensar que su significación y propósito cambió varias veces con el avanzar de los siglos.
  • Las esferas del Diquís son objetos curiosos e inclasificables.
  • Fueron símbolos mitológicos relacionados con el sol y la luna. La élite los utilizó para enlazar su origen con los mismos dioses.
  • Son el símbolo perfecto de la divinidad. “Dios es una esfera cuyo centro esta en todas partes y su circunferencia en ninguna”
  • Representan la concepción del mundo y su cosmología, por tanto sus creadores poseyeron sofisticados conocimientos astronómicos.
  • El diseño perfecto para viajes inter-estelares.
  •  
  • Son prodigios con la capacidad de irradiar energías de paz y bienestar.
  • Una señal evidente de la visita de seres de otros mundos a esta zona del planeta.
  • Calendarios astronómicos de gran precisión, que indicaron las épocas propicias para la siembra y cosecha, la paz y guerra, la pesca y cacería.
  • Son dispositivos de equilibrio atmosférico y tectónico, ubicados estratégicamente en el punto crucial de las masas continentales del norte y sur de América.
  • Puertas dimensiónales cuya llave descansa en el eje de una mente liberada del batallar de los opuestos.
  • Un precioso legado de las culturas que nos precedieron en la historia.
  • El altar perfecto. El tálamo ideal.
  • Los juguetes de una raza de gigantes que pobló el mundo antes del hombre.
  • Son las cárceles de poderosos demonios primigenios que solo pueden ser contenidos en la perfección de la esfera.
  • Emblema inconfundible de la identidad del pueblo que las creó.
  • Jardines astronómicos que representaron, a escala, constelaciones estelares.
  • Un recordatorio tridimensional de equilibrio, equidad y plenitud, donde el arriba y abajo, derecha e izquierda, pierden su ser y significado.

      Algunas de estas interpretaciones han generado libros enteros, pero nadie a dado la última palabra sobre el significado de las esferas de piedra encontradas en el Delta del Diquís y las investigaciones continúan.  

 

PERSPECTIVA UNIVERSAL

            La escultura esférica concebida por los “Dikís” a partir de un sólido mono-bloque de duro granito, se caracteriza entre mil cosas, por mostrar una misma vista, independientemente de la ubicación del observador.  

            La esfera es la única figura geométrica que nos brinda una perspectiva unificada.  

            Su indivisible concepto puede ser abarcado completamente desde cualquier posición.  

            Así, las esferas monumentales colocadas en plazas públicas por los amerindios “Dikís” mostrarán siempre la misma forma análoga.  

            Sin variaciones la verá el dios Sibö desde el cenit de los cielos, el dios Surá desde sus dominios subterráneos en el eje de la tierra.

              El rey, sentado en su alto trono verá la misma figura que observa la plebe postrada a sus pies.  

            Nobles, mujeres, sacerdotes, niños, guerreros, comerciantes, campesinos, cazadores y todo ser viviente que tenga ojos, donde quiera este observando, vera una misma esfera, una escultura integra y total por donde se la mire.            

            La esfera no concede privilegios a los ojos de dioses o demonios, de nobles o plebeyos. Por más elevado sea el estrato social del observador, no logrará en la esfera una faceta de mayorazgo.

 

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 © Alberto Sibaja Álvarez. San José, Costa Rica ® Siböwak

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