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Arqueología

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            Con el fin de comprender mejor la rama científica encargada de estudiar las esferas de piedra en Costa Rica, me doy a la tarea de escribir una pequeña síntesis de tan amplia disciplina.  

            La arqueología moderna va más allá del método de los pacientes anticuarios, y hace muchos años dejo de ser el mero estudio sistemático de los restos materiales de la vida humana ya desaparecida.  

            Hoy esta disciplina ha asumido la tarea de reconstruir la vida, obra, pasión, subsistencia y muerte de los pueblos antiguos. Razón por la cual esta rama de la ciencia, desata en nosotros pasiones ancestrales.             Muchas veces depositamos en ella nuestras esperanzas de acercarnos a la solución de las preguntas de siempre:

¿Quiénes somos? ¿De donde venimos? ¿Hacia donde vamos?  

            Aliada inseparable de su matrona la antropología, quien estudia la cultura humana desde una perspectiva biológica, social, filosófica y humanista. Ocupada con semejante paquete, la antropología ha delegando el análisis de las manifestaciones materiales de las culturas antiguas a la arqueología. Sin embargo, en la actualidad, la alianza entre ambas disciplinas es tal que nos cuesta (a los legos) puntualizar sus jurisdicciones.  

            Hoy, la arqueología está en estrecha interrelación con casi todas las otras disciplinas científicas.              

Métodos y técnicas  
           
El trabajo del arqueólogo, en general, puede dividirse en varias fases:

a) Obtención de datos

b) Descripción de los mismos

c) Análisis preliminar 

d) Interpretación.  

Obtención de datos  

            El hallazgo casual realizado por cazadores, campesinos, montañistas, constructores o huaqueros de un yacimiento, moviliza a un entusiasta grupo de arqueólogos, quienes armados de equipo profesional, amén de picos, palas y sus infatigables brochas, se disponen a realizar el trabajo de campo. Pero antes de iniciar la excavación se deberá revisar toda la literatura científica existente, se consultarán además -si hay disponibles- textos antiguos, artículos modernos y estudios geológicos y medioambientales, con el fin de orientar la búsqueda.  

            Luego se procede a elaborar una prospección arqueológica, la cual consiste en explorar y sondear previamente el terreno, y con esto reconocer sus posibilidades. En la prospección se han de localizar los yacimientos que van a proporcionar los datos.  

            La fotografía aérea –si el presupuesto lo permite- es un método de reconocimiento adicional muy importante.  

            A partir de la década de 1970 se han sumado un número notable de nuevas y sofisticadas técnicas, como el uso del radar para estudiar el subsuelo, los sensores de rayos infrarrojos, resistencias eléctricas, magnetómetros de protones y sensores remotos por satélites. Pocas de estas tecnologías se han utilizado en el estudio de las esferas en Costa Rica. Se espera implementarlas en un futuro cercano.  

            También está la posibilidad del sondeo arqueológico submarino. Utilizando las maravillas del sonar y de otros sensores eléctricos especializados, se puede lograr la detección de las muchas esferas, que se sospecha yacen hundidas en el fondo de los ríos Térraba y Sierpe, así como en la ruta hacia la isla del Caño.  

            En tierra, el objetivo es localizar yacimientos intactos, -cosa en la actualidad difícil- con depósitos estratificados y sus correspondientes materiales.  

            Desde un punto de vista ideal, la aparición de esferas en un contexto estratigráfico claro permite establecer una cronología precisa y reconstruir -teniendo la suficiente información contextual-, todo el sistema cultural en los distintos niveles históricos. Cuanto mejor sea la investigación inicial, más fácil será la excavación y en general todo el trabajo de campo.  

            Lamentablemente en el caso del Diquís, la mayoría de los sitios de interés han sido saqueados, y las esferas removidas de sus contextos originales. Sin embargo no todo se ha perdido.  

            Una importante labor preliminar en el Delta del Diquís fue parcialmente realizada por Doris Stone y Samuel Lothrop en la década de 1940. Ellos mediante una excavación sistemática colectaron los primeros datos.  

            El objetivo de una excavación es doble: establecer una cronología y observar el contexto. Si bien estos pioneros no lograron una datación clara, las observaciones del paisaje arqueológico, aunque gravemente devastado desde aquella época, continúan siendo de gran valor para las investigaciones modernas.            

El viejo pero aún fiable sistema para establecer la cronología consiste en la excavación de yacimientos con estratigrafía clara, estableciendo los distintos niveles de ocupación que se hallan superpuestos.  

            La obtención del contexto de los distintos niveles de ocupación antigua, requiere de cuidadosas técnicas de excavación, prestando particular cuidado a la localización de cada artefacto y ecofacto (restos de antiguos materiales orgánicos). Toda esta actividad debe ser complementada con datos medioambientales obtenidos mediante el uso de técnicas interdisciplinarias. Los estudios zoológicos, botánicos, geológicos, edafológicos – análisis físico, químico y biológico del suelo- sin obviar los climáticos, tienen el objetivo de precisar el ecosistema y el medio ambiente donde se va a realizar la excavación.  

Descripción y análisis preliminares   

            Los análisis de laboratorio y la descripción, constituyen normalmente el paso siguiente al compendio de datos, aunque la realización simultánea de todos estos trabajos mejora en gran medida la eficiencia en la excavación.  

            Las observaciones preliminares pueden revelar huecos en la cronología y en el contexto, e indicar dónde se deberían recoger más datos y cuales metodologías aplicar para completar las lagunas de información.  

            Los baches cronológicos y las lagunas de conocimiento previo no son escasos en las exploraciones del Delta del Diquís, pero debemos tomar en cuenta por lo menos dos factores:  

a)     El hallazgo de monolitos esféricos de proporciones monumentales son exclusivos de la región –no hay con que compararlos-.

b)     Los estudios de reliquias pétreas se han enfocado primordialmente hacia los tallados en piedra. –estelas, jade, cabezas, etc.- Los objetos elaborados mediante las técnicas de picado y abrasión -esferas de piedra entre ellos- han sido poco atendidos, ocasionado con esto un pobre desarrollo en metodologías para su abordaje analítico.  

            Sin embargo nuestros arqueólogos han logrado establecer algunos contextos culturales y fijado su cronología. Ya se han elaborado algunas propuestas basadas en el estudio analítico del contexto cultural y medioambiental de la región, tendientes a reconstruir los sistemas culturales y ecológicos que convivieron con las esferas.  

            La arqueología en todo el mundo valora cada artefacto descubierto, como el resultado de la actividad humana en el tiempo en que fue fabricado.  

            Pero determinar con exactitud qué actividad lo produjo, y como esa actividad encaja en la antigua cultura de su hacedor, es a veces problemático.  

            Los restos de desechos como huesos de animales, tiestos, textiles y partes de plantas fosilizadas, etc. proporcionan datos relativos a la forma de vida de quién los tiró, dan indicios sobre los elementos del ecosistema, refieren a la estacionalidad de los patrones de asentamiento y dan valiosas pistas acerca de las relaciones comerciales.  

            Las formas de enterramiento, las ofrendas y los ajuares de las tumbas, aportan mucha información sobre el pasado, particularmente en aspectos como: la concepción de la realeza, la jerarquía, el rango social o las prácticas religiosas. Cada objeto refleja las actividades realizadas en el periodo en que los hombres ocuparon el yacimiento.  

Interpretación  

            Armado con toda la información que ha podido compilar en el campo, más la de investigaciones afines, el arqueólogo intenta sintetizar las cronologías regionales en una secuencia de culturas y ecosistemas de áreas más amplias o de regiones relacionadas entre sí. Ejemplo: Región Gran Chiriquí, sub-región Diquís. Mega sitio Palmar-Sierpe.  

            Si la evidencia arqueológica colectada en meses incluso años de ardua faena, generalmente bajo condiciones atmosféricas y climáticas adversas, Lidiando contra mosquitos, serpientes y cuanta alimaña heredó con las edades el yacimiento ha examinar. Si esta evidencia es lo suficientemente completa, se podrá reconstruir hasta en mínimos detalles el asentamiento humano que habitó en el sitio explorado. Describiendo en forma dinámica el progreso de su civilización, los cambios culturales, cómo y cuándo se produjeron los mismos, etc.  

            En tanto nuestro esforzado arqueólogo se parte la espalda con su trabajo, otros sabihondos pretenderán conocer al dedillo y sin necesidad de las estrictas disciplinas científicas, la raíz de los enigmas que él busca.  

            Por otro lado decenas de caza fortunas, vestidos a lo “Indiana John” posaran para las cámaras al lado de los descubrimientos más relevantes, atreviéndose algunos hasta en adjudicarse los hallazgos del arqueólogo.

 

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© Alberto Sibaja Álvarez. San José, Costa Rica ® Siböwak

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