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J.J. Benítez y las esferas del cielo

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             En su libro “Mis Enigmas” Benítez dedica un capitulo a los monolitos esféricos del Diquís titulado “Las Esferas del Cielo”

            Como buen conocedor de su oficio -escribe de temas misteriosos desde 1972- el literato español documenta muy bien su trabajo (Lothrop, Stone, Mason etc.) y aprovecha los datos obtenidos y seleccionados según sus propósitos, para menospreciar con magistral prosa, las investigaciones arqueológicas de científicos costarricenses, mismas que por reveladoras no se atreve a mencionar.

            Su estrecha perspectiva deja entredicha la capacidad de nuestros aborígenes prehispánicos para realizar semejante obra.            

            En su artículo afirma:

            El misterio del Diquís tiene maniatada a la ciencia oficial quien ha fracasado en todo intento de explicar las bolas de piedra… Las esferas pétreas no parecen obra de manos humanas sino de fantásticas maquinas”. Concluye.  

            Si bien es cierto, las investigaciones en el área no han dado respuesta a todas las preguntas, no podemos compartir la idea de un perentorio fracaso en el intento de explicar la naturaleza de tan singulares esculturas.  

            Es más fácil acogerse a la tesis de una civilización hundida en el océano de las edades, auspiciada por dioses tecnológicos provenientes de galaxias lejanas, que someterse a las arduas labores de la excavación y a la eterna pelea por conseguir los fondos necesarios para sostener las investigaciones. 

            “Una cosa es leer sobre ellas y contemplarlas en fotografías y otra muy distinta examinarlas y tocarlas” afirma el escritor de Pamplona. Lo cual comparto enteramente.  

            Pero cuando asegura haber caminado por la espesa jungla que cubre el Delta del Diquís y la región de Palmar Sur, mi credibilidad se desmorona.  

            A menos que haya echado mano a su maquina del tiempo para explorar la zona antes de 1938, porque no existe desde esa época en el Delta, ni mucho menos en Palmar Sur, ninguna “espesa jungla”  

            La trasnacional bananera borró del mapa ecológico del mundo, la rica selva tropical que abrigó las tierras del Diquís y su diversa fauna. Quizá nuestro explorador confundió tacotales de bosque secundario, sembradíos de palma africana y algunos bananales con espesa jungla. 

            Este licenciado en ciencias de la información, asegura haber examinado y tocado (en sus correrías por la jungla) esferas de tres metros de diámetro. Nos habla de grupos de sesenta esferas y otras ficciones.  

            Sin embargo para él, las explicaciones de la arqueología solo pretenden despachar la cuestión con elucidaciones que pretenden decirlo todo y al final no dicen nada.  

            El fabulador navarro afirma llevase bien con los arqueólogos ticos, humildes y sensatos. Estos son (según él) los que no saben ni consiguen explicarse el origen ni la finalidad de las esferas, los que se encojen de hombros y ante sus preguntas responden: “Simple y llanamente, las esferas son un misterio”.

            No existen ese tipo de arqueólogos en Costa Rica, todos los que conozco son profesionales serios y respetados, si bien son pocos los consagrados al estudio de esferas, ninguno se encogerá de hombros y dirá simple y llanamente: “El asunto es un misterio”.

            Contrario a las declaraciones de Benítez les puedo asegurar que para los científicos del Museo Nacional de Costa Rica, la raíz de estos misterios se halla en el hecho de no haber buscado intensivamente. Los presupuestos gubernamentales para rescate y exploración arqueológica de alto nivel, son insuficientes de frente a la gran tarea de continuar aclarando la incógnita de las esferas.            

            -Tenemos aun muchas preguntas sin contestar -reconocen los científicos costarricenses-. Si se desarrollara un proyecto sostenido de investigación, estamos seguros de encontrar por ejemplo:  

A) Las canteras del material utilizado. Aun no se han ubicado con certeza. Ni siquiera hemos descubierto las inmensas cantidades del desperdicio lítico, necesariamente producidos en la elaboración de estos monolitos.  

B) Las herramientas asociadas a su fabricación. No tenemos identificada como tal ni una.  

C) Esferas inacabadas. No se tiene registro de ninguna. Etc.  

            Futuras excavaciones verticales y horizontales en la zona, indiscutiblemente nos develaran estos “misterios” y en general se comprenderá mejor la cultura edificadora de esferas y sus motivos.  

            Toda exploración arqueológica plantea al principio preguntas similares, pero una investigación sostenida las va aclarando.              

En La Isla de Pascua, (Rapa-Nui) por ejemplo, las inmensas cabezas de narices y oídos alargados (Moai), de hasta 12 metros , eran un misterio. Conforme se avanzó en los trabajos se fueron descubriendo las canteras, herramientas asociadas, piezas sin terminar, desperdicios líticos, mecanismos de transporte, etc. En general el cómo, cuándo y porqué de los Moai de Pascua. Estas impresionantes piezas no constituyen hoy día ningún enigma para la arqueología mundial.

 

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© Alberto Sibaja Álvarez. San José, Costa Rica ® Siböwak

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