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(Capítulo VI)

 ¿Dónde están las esferas de piedra?

 

 

“En el arte vemos la firma de toda civilización”

Roberto Ramírez (Pintor costarricense: 1957- 2000)

 

Ilus.6-1 Yacimientos arqueológicos explorados en el Pacífico Sur de Costa Rica

 

En la década de 1980, el Museo Nacional de Costa Rica, dio inicio a su proyecto llamado: “Estudio de Protección y Valoración de las Esferas de Piedra”. Desde esa fecha hasta los últimos hallazgos, se han ubicado, valorado y catalogado cientos de esferas, dispersas por todo el territorio nacional. Exceptuando, claro, la gran cantidad que fueron sacadas ilegalmente del país.

 

En 1948, Samuel Lothrop estimó que había por lo menos 300 esferas gigantes, únicamente en las zonas inspeccionadas por él mismo con el propósito de encontrar el mejor lugar para establecer su investigación. La tardía publicación de su trabajo (1963) dio registro de unas 186 esferas. Prácticamente todas las esferas estudiadas por Lothrop, han sido separadas de sus parajes prehispánicos originales.

 

Ilus.6-2 Yacimientos explorados fuera del circuito Diquís

También se han reportado esferas localizadas en el cauce de ríos y quebradas, hay datos de por lo menos 7 de ellas. Al estar ubicadas dentro de sitios arqueológicos, no se ha podido determinar si fueron colocadas intencionalmente allí por sus antiguos hacedores, o bien fueron rodadas posteriormente por movimientos telúricos, saqueadores o lugareños.         

 

La mayoría de estos singulares monumentos se encuentran aun en el Delta del Diquís (su patria natal) caracterizándose por poseer las de mayor tamaño. A partir de este punto, los misteriosos monolitos se extienden en un vasto circuito en torno al Delta.

 

Más allá de éste perímetro, o epicentro de las esferas, se han encontrado ejemplos en las llanuras caribeñas, Panamá y la Isla del Caño, ubicada a unos 18 Km. mar adentro de la boca del Río Sierpe. El mecanismo utilizado, en épocas lejanas, para trasladar las pesadas y redondas esculturas hasta la mencionada isla, aun intriga a los estudiosos.

 

Ilus.6-3. Aeropuerto de Liberia, Guanacaste (2007)

            Para el año 2004, ya se habían identificado 48 sitios arqueológicos con esferas de piedra en Costa Rica. De estos, 41 se ubican en el Pacífico Sur, principalmente en el cantón de Osa, provincia de Puntarenas. Zona perteneciente en términos arqueológicos a la región Gran Chiriquí, Sub-Región Diquís.

 

El punto más distante se descubrió en el Pacífico Norte, provincia de Guanacaste, en el Golfo de Papagayo. Las esferas (registradas en 1959 por Claude Baudez) yacían dentro de un conjunto residencial prehispánico, perteneciente a un grupo amerindio (Los Chorotegas), poseedor de una lengua, geografía, clima y cultura, muy distinta a los aborígenes del Diquís. Sin embargo las esculturas redondas reveladas allí, mostraban las mismas destrezas de confección y acabado, amen de idénticos materiales de las esculpidas en el sur.

 

¡Las pesadas esferas habían sido trasladas, cientos de años atrás, por mas de 342 kilómetros hacia el Pacífico Norte! Desde las legendarias tierras de los Dikís, hasta los lejanos dominios del cacique de Nicoya. Esta relación política, cultural y comercial, entre dos etnias aborígenes territorialmente distantes, es ratificada por el experto en civilizaciones

Ilus.6-4. Osa, Palmar Sur (2005)

americanas, Samuel Lothrop, cuando en el transcurso de sus exploraciones arqueológicas en el Delta del Diquís, encuentra cerámicas procedentes de La Gran Nicoya, el Valle Central y de la zona de San Agustín en Colombia.

 

La mayoría de los expertos coinciden en que las esferas de Papagayo provinieron del Pacífico Sur. Aun se discuten las cronologías, motivos, razones, causas y circunstancias de tan espectacular traslado. Las implicaciones logísticas, políticas, comerciales y simbólicas de esta movilización, abren nuevos senderos en la comprensión de las sociedades prehispánicas establecidas en estas regiones.

 

Más esferas se han visto esparcidas por la Península de Nicoya, pero no hay certeza de si fueron encontradas allí, o forman parte de la gran cantidad desarraigada desde los años 40 de la Zona Sur del país.

 

Ilus.6-5. José, San Pedro, U.C.R. Facultad de Agronomía (2008)

El hecho documentado es que esferas provenientes del dominio hierático de los Dikís, están hoy en aquel inconcebible, lejano y dispar paraje, colocadas en un tejido antropológico donde su descontextualizada presencia, incomoda los modelos de la antropología contemporánea, que no acierta en comprender la verdadera anchura y corpulencia de estas culturas amerindias.

 

En la región central del país, los arqueólogos han excavado seis yacimientos con esferas incluyendo el sitio Ta`Lari, en el Valle de la Estrella, (antiguos dominios de los indios Cabecar) esto es cruzando el límite de aguas de la alta cordillera de Talamanca hacia la vertiente del mar Caribe. Dominios ancestrales de los indios Cabecar

 

Varios kilómetros al sur del sitio Ta Lari no topamos con la inhóspita Fila Matama.

En 1984, descendía junto a mi amigo montañista Jorge Venegas, del cerro Uran (Cordillera de Talamanca)  rumbo noreste hacia la Fila Matama. En algún punto entre los ríos Broi y Nakeagre divisamos un pequeño escampado una zona plana de escasos cinco metros cuadrados, en ella descansaban tres esferas de Piedra en formación triangular distanciadas unos dos metros una de la otra. Sus diámetros oscilaban entre los ochenta centímetros y un metro.

 

Nos llamó la atención ver entre la maraña del bosque, ese pequeño espacio libre. Dedujimos que los nativos de la región lo mantenían así.

Luego de recargar energías, continuamos nuestro derrotero hacia la comunidad indígena de Telire, la cual continúa siendo el asentamiento humano más aislado de todo el territorio costarricense.

 

De camino topamos con varios indígenas provenientes de Sitio Gilda y Quetzal.

Con gran insistencia les preguntamos acerca de las esferas que habíamos dejado escasos 800 metros atrás, pero una y otra vez, evadieron nuestras consultas. “– Eso es cosa de chamanes (Userkopa)” dijo por fin uno de ellos y cerró el asunto por el resto del camino.

 

Pero mi amigo Jorge y yo no somos los únicos que hemos visto esferas cerca de Fila Matama.

 

A finales de los años 70 el canadiense Robert Evans, hacia trabajos de exploración para una compañía minera. Junto a su equipo, se abría camino por la selva de esa región, cuando uno de los peones estrello su machete contra una roca, al limpiar el lugar, se les reveló una esfera de piedra, que a su juicio podría tener unos 120 centímetros de diámetro.

 

Intrigado por mi conversación con el señor Evans y sabiendo que nuestros arqueólogos tienen poca evidencia de esferas monumentales en la vertiente caribe, decido en 2001, regresar a Matama, esta vez con el equipo adecuado para registrar las esferas de piedra.

 

Pero cuando llegué al sitio donde recordaba haberlas visto, mi sorpresa y decepción fueron mayúsculas. El terremoto del 22 de abril de 1991 de magnitud 7.4 cuyo epicentro se ubicó en el Valle de la Estrella, Talamanca, provincia de Limón, ¡había cambiado dramáticamente algunos sectores del relieve en la Fila Matama y sus inmediatos alrededores! Por tres días busqué las esferas sin lograrlo.

 

Fracasado me consolé con la idea de que quizá algún día nuestros arqueólogos investiguen la zona y tengamos así registro científico de esas esferas.

 

En 1999 un informante le reveló a la etnógrafa alemana, Ursula Thiemer, que los aborígenes actuales de la vertiente Caribe, poseen esferas de piedra.

El testigo le aseguró que: “Por siglos han escondido su existencia de los ojos profanos”... “Por eso los arqueólogos no han sabido nada de ellas”… “Representan el centro del mundo y están cargadas de magia…” (Thiemer-Sachse, 2005, p97, 123)

Esfera precolombina en el Parque de Limón Centro

Se desconoce el origen de su posición original.

Ursula tampoco logró confirmar el relato de su informante, y las grandes esferas de piedra en Talamanca, continuarán siendo leyendas hasta que se constate su existencia.

 

            Pero en 2009, algo sorprendente sucedió en la cuarta expedición de búsqueda de avión argentino TC-48 (un Douglas DC-4) desaparecido en 1965 con 69 personas a bordo. Cuando el experto en búsqueda y rescate, señor José Campos y su equipo, se abrían camino a golpe de machete por entre la inhóspita jungla de La Fila Matama, en la Provincia de Limón, buscando indicios del avión perdido. ¡La selva les reveló los vestigios de un inmenso y ancestral e intacto, asentamiento aborigen!

 

    El nuevo hallazgo fue reportado de inmediato al Museo Nacional de Costa Rica, quien envió a dos arqueólogos para inspeccionar el sitio. Los profesionales solo pudieron permanecer allí dos días y hasta la fecha no se ha podido realizar una investigación de fondo, debido al difícil acceso a la región.

 

    La ubicación exacta del sitio se mantiene en secreto, para evitar que los saqueadores de tumbas lo profanen.

 

    Sin embargo en 2011, a través del grupo de red social Facebook, “Geografía de Costa Rica”  se publican las primeras fotografías del sitio, tomadas por el señor Campos y su equipo de rescatistas. Además de dos álbumes fotográficos titulados: “Hallazgos en Zulu Bravo Eco IV” y “Mega sitio Dabagri”

 

    El señor José Campos, describe el lugar como un mega sitio arqueológico, quizá más grande en extensión e importancia que el Monumento Arqueológico de Guayabo, en Turrialba. Me comenta que aun no han visto esferas de piedra monumentales en el lugar, pero hoy estoy seguro de que las esferas de Matama serán registradas en cualquier momento.

  

El territorio con esferas más separado hacia el sur, se registra en los famosos yacimientos de Barriles y Santa Marta, situados en los alrededores del volcán Barú, provincia de Chiriquí, Panamá, donde yacen los vestigios de significativos asentamientos prehispánicos.

 

En estas tierras se han escavado las famosas estatuas de esclavos cargando a sus amos sobre los hombros, esferas y esculturas cilíndricas.

Ilus.6-6. Esculturas de barriles. Museo de Jade (2009)

Barriles fue descubierto en 1947 cuando Pedro Corella, junto a su esposa Elisa Serracín, encontraron una roca tallada en forma cilíndrica. Por su singular parecido con un barril, denominaron los sitios con ese nombre.

 

Hoy se sabe que los llamados barriles fueron asientos ceremoniales. Lo interesante de estas piezas es ver en ellas las mismas técnicas de picado y pulido usada en las esferas. A su vez, los petroglifos examinados en estas regiones, tienen trazos similares a los encontrados en el Delta del Diquís.

 

Ilus.6-7. Buenos Aires de Puntarenas,

Poblado de Bolas (2008)

La evidencia arqueológica ha sugerido que tanto los pueblos amerindios del Barú como los de la región del Diquís, compartieron muchos rasgos culturales e incluso es probable que conformaran una misma nación.

 

En el Museo del Colegio Félix Olivares Contreras en la ciudad de David, capital de la provincia de Chiriquí, se pueden admirar algunas esferas, también el Museo Reina Torres de Araúz de la Ciudad de Panamá, exhibe varias reliquias provenientes de estas regiones. Cualquier persona que haya visitado los museos de Costa Rica, notará de inmediato la similitud existente entre las piezas.

 

Algunos estudiosos piensan que luego de la última gran erupción del volcán Barú, alrededor del 600, d.C, sus pobladores migraron a diferentes puntos del Pacífico y del mar Caribe. Por tanto es factible que grupos humanos provenientes del devastador radio de influencia del coloso, se asentaran en los valles de Coto Brus y el Diquís.

 

Según reflexiones de la antropóloga alemana Ursula Thiemer-Sachse, la aparición temprana de grandes esferas líticas, en cercanías del volcán Barú, insinúan la posibilidad de que la idea esférica, fuera concebida y materializada primeramente en esta región.

 

 Lo cierto es que tanto escultores de barriles como de esferas se dieron cita en los territorios conocidos hoy como Costa Rica.

En Costa Purruja y Obando, ubicados en Punta Burica, territorio limítrofe con Panamá, se han localizado esferas junto a esculturas de barril.

 

Ilus.6-8. San José. Esferas precolombinas ornamentando el césped (2010)

También se han encontrado ambos tipos de figuras (esferas y barriles) ocupando espacios comunes en el Valle de Coto Brus, Java y San Vito.  Coincidentemente es en estas localidades donde los arqueólogos han datado las esferas más antiguas. Tal es el caso de las halladas en el poblado de Bolas, (Buenos Aires de Puntarenas) Donde en un terreno de 5 hectáreas se encontraron 14 esferas monumentales, algunas de 2 metros de diámetro. Se reportan como muy antiguas las encontradas en, San Vito (Coto Brus), en dos sitios de Golfito, y en la desembocadura del Río Coto-Colorado.

 

Curiosamente, las alianzas entre esferas y barriles, no se han visto compartiendo espacios en el mega sitio de Palmar-Sierpe.

 

            Reuniendo todos los sitios de investigación mencionados y tomando en cuenta las esferas de diámetros menores a un metro, se estima que la producción antigua de estos artefactos se dio por miles.

 

El exilio

Ilus.6-9. San José, Escazú, empresa Matra (2007)

El lastimoso desarraigo de las esferas se promovió metódicamente desde su descubrimiento en1939.

 

Las familias de abolengo, máxime las hacendadas en el Valle Central, empezaron a utilizar estas esculturas como ornamentos del césped.

 

Para los años 60 constituían una especie de moda entre las alcurnias, un emblema de poder económico y social. Fueron pocas las mansiones que no exhibían uno de estos monumentos en sus hermosos jardines.

 

            Las primeras esferas cautivas, abandonaron su nación encadenadas sobre carretas de ferrocarril, luego se contrató maquinaria agrícola, especialmente adaptada para su transporte.

 

Ilus.6-10. San José, edificio del Poder Judicial (2009)

            Por eso no es raro ver esferas monumentales decorando los frontones de empresas dedicadas a importar maquinaria pesada. Tal es el caso de Matra en Escazú quien posee tres bellísimos ejemplares y Agromec en La Uruca. En 2009 esta empresa (Agromec) entregó la esfera que exhibió por décadas al Museo Nacional. Noble acto que deberían imitar otros detentadotes de esferas.

 

En manos de particulares, hoy podemos ver muchas de estas esferas patrimoniales desarraigadas, solitarias y melancólicas, esparcidas por todo el país y fuera de él.

 

Para el año 2000 el investigador Varela calculó que solo en la ciudad capital, San José, había más de cien esferas, todas oriundas del Delta del Diquís. 

 

Símbolos gubernamentales

            Con tan magnificente símbolo de poder, el gobierno costarricense no se quedó atrás y decoró muchas de las instituciones públicas con ellas.

 

Ilus.6-11. Embajada de Costa Rica

en Washington

            Podemos admirar algunas en: La facultad de agronomía de la Universidad de Costa Rica, El edificio de la Corte Suprema de Justicia, el Parque de la Merced, el Aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia Guanacaste (alejada por cientos de kilómetros de su contexto), el Museo del Niño, la Caja Costarricense de Seguro Social (esta afortunada esfera fue repatriada en 1999, hoy se ubica en las afueras del edificio municipal de Ciudad Cortéz, en Osa) y no podemos dejar de mencionar la hermosa colección que exhibe el Museo Nacional en San José. Muchas de las expuestas allí fueron cargamentos decomisados, que saldrían del país para ser vendidas en Europa. Lamentablemente no pocos contrabandos han burlado los controles.

 

Políticos bondadosos

            El gobierno también concedió muestras impresionantes de ellas a otros países.

            Se, de por lo menos tres exhibidas al público en los Estados Unidos. Una está en el Museo de la Sociedad Geográfica en Washington. La embajada de Costa Rica en esa misma ciudad posee un ejemplar, otra portentosa muestra se aburre injertada en un patio del museo Peabody de Arqueología y Etnografía, en la universidad de Harvard, situada en Cambridge, Massachusetts. La esfera de Washington y se dice que también la de Cambridge, fueron enviadas en 1964, en calidad de préstamo por el Museo Nacional de Costa Rica, para la celebración de la “Feria Mundial de Nueva York” Pero nuestras reliquias patrimoniales jamás regresaron.

           

Repatriación

 

Ilus.6-12. Jardines del Museo Nacional (2006)

            El día lunes 18 de octubre de 1999 es fecha célebre para las esferas de piedra del Diquís.      

 

La directora del Museo Nacional de aquel entonces, la señora Melania Ortiz, manifestó que fueron removidas de sus contextos precolombinos cerca de 500 esferas monumentales desde su descubrimiento.

 

            El regreso de ocho ejemplares a su patria natal es apenas un acto simbólico pero de gran trascendencia.         

 

            Se pretende con él instar a las instituciones públicas y coleccionistas privados, que aun retienen estos tesoros arqueológicos y patrimoniales, se unan a la iniciativa.

 

            La idea es crear en el Delta del Diquís “El Parque Temático de las Esferas” del cual hablaremos más adelante.

 

Ilus.6-13. San José, Parque de la Merced (2009)

            De las ocho afortunadas reliquias regresadas a casa, dos fueron liberadas de su largo cautiverio en los patios capitalinos del Museo Nacional, otras dos dejaron los jardines de la casa de doña Estrella y don Rodrigo Carazo en Escazú. De seis exiliadas hace más de veinte cinco años a las frías alturas del Bosque de la Hoja en San Rafael de Heredia. Tres volvieron a sentir el cálido sol de Palmar. Por un cuarto de siglo don Alonso Jiménez las resguardó en su finca. Al desprenderse de ellas, este noble anciano dijo con notoria melancolía: “Quienes tenemos en posesión esferas precolombinas, debemos reconocer que únicamente hemos sido sus cuidadores temporales… ha llegado el momento de regresarlas a sus verdaderas tierras, no dudo que allí serán bien cuidadas. Quedan tres en mi finca, ellas me acompañarán hasta el día de mi muerte, luego es mi voluntad que sean regresadas a Osa”

 

La última de las ocho recuperadas, mide 1.75 metros de diámetro, dentro de los cuales se contienen cerca de nueve toneladas de granito sólido. Ésta maternal bola de piedra, exhibía su rotunda esfericidad en el edificio de la Caja Costarricense del Seguro Social, en San José. Los josefinos aun extrañamos su protectora presencia.

 

Se requirió de un operativo nocturno, maquinaria pesada y muchos trabajadores para bajarla de su pedestal urbano.

Ilus.6-14. Palmar Norte, Colegio Técnico Profesional de Osa (2004)

Hoy podemos admirarla decorando el edificio de la Municipalidad de Osa, en Ciudad Cortés.

 

El recibimiento

            Como si se tratara de héroes de guerra recién liberados de ingratas prisiones, las reliquias fueron recibidas en medio de grandes celebraciones por los vecinos del cantón de Osa, provenientes de los distritos de Palmar Sur, Palmar Norte, Ciudad Cortés y Sierpe, amen de muchas otras personas que llegaron de Golfito, Buenos Aires, Coto Brus, Pérez Zeledón, Drake y Corcovado, para rendir homenaje a sus titanes.

 

Ilus.6-15. Palmar Norte, Colegio Técnico Profesional de Osa (2010)

            Las fiestas de bienvenida iniciaron desde tempranas horas. En medio de las celebraciones se hizo remembranza de los actos valientes protagonizados por estudiantes y vecinos del cantón, cuando en 1984, bloquearon carreteras, para impedir la salida de varias esferas monumentales que habían sido saqueadas de las inmediaciones del actual aeropuerto. Al verlas montadas en un “lowboy” (carreta baja, remolcada por un cabezal) los estudiantes y vecinos no lo pensaron dos veces y salieron a las calles impidiendo su salida. Dos de estas esferas gigantes, cuyos diámetros superan los 2 metros, son resguardadas hasta la fecha en el Colegio Técnico Profesional de Osa, ubicado en Palmar Norte.

           

Las gentes de Osa poseen gran conciencia de sus tesoros patrimoniales. Es hora que dicho cantón se consolide como lo que es: un verdadero cantón arqueológico.

 

Es curioso… desde el inició de la campaña de repatriación, promovida por el Museo Nacional, el paisaje urbano viene mostrando cada vez menos esferas monumentales antiguas. No porque las manos privadas estén devolviendo el patrimonio nacional que detentan, ¡no!, más bien parece ser el resultado de una estrategia avara, y las esferas están siendo escondidas de semejante cruzada.

 

De tal manera, a la pregunta ¿dónde están las esferas de piedra? Tendremos que responder:

Están a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, algunas de ellas esperando su justa repatriación.

¡Costa Rica es un país sembrado de esferas de piedra!

 

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